ATHLETIC CLUB, la historia de los colores de su camiseta.
El fútbol está lleno de curiosidades, algunas han llegado a marcar el futuro de todo un club. El Athletic Club es uno de los tres equipos españoles que nunca han descendido de primera división junto al F.C. Barcelona y el Real Madrid. El equipo vasco se caracteriza por su filosofía de solo hacer jugar a futbolistas vizcaínos, sus valores o por sus colores, el rojo y el blanco. Unos colores que fueron distintos a los que hoy conocemos, tanto en su camiseta como en su escudo en sus orígenes allá por el año 1898.
Corría el año 1910 y el Athletic Club encargó mediante su entonces presidente Alberto Zarraoa, al jugador y directivo de la filial madrileña del equipo bilbaíno el Athletic Club de Madrid (futuro Atlético de Madrid), Juan Elorduy, la compra de nuevas equipaciones blanquiazules en su viaje navideño a Inglaterra. Sí, has leído bien, blanquiazules, pero a esto llegaré un poco más adelante.
Y es que el Athletic Club en 1903, año en el que se acordaron los primeros estatutos del club, también se decidió sustituir su primera vestimenta de jersey blanco, pantalones cortos blancos y medias negras, por otra más elegante y representativa.
Los colores blanco y azul fueron ratificados por la directiva en una reunión en el Café García y propuestos por su jugador Juan Moser, descendiente de irlandeses y socio del club. Moser propuso los colores que vestía el Blackburn Rovers Football Club inglés, donando un lote entero traído directamente desde Inglaterra. El Athletic debutaría con sus flamantes nuevos colores en la primera edición del Campeonato de España ese mismo año.
El Athletic comenzaría a ganar popularidad y el blanco y azul se convertirían en los colores que los aficionados al fútbol relacionarían con el club, aunque todo estaba por dar un giro inusual.
Volvamos a 1910, concretamente a principios de año en plena celebración de las Navidades. El club se encontró con el problema de que los lavados constantes de las equipaciones las desgastaron y estropearon, destiñendo su característico color, por lo que el club aprovechó que Juan Elorduy iba a viajar esas fiestas a Inglaterra, para encargarle personalmente la compra de 50 nuevas equipaciones completas del Blackburn, tanto para el Athletic Club como para su sucursal madrileña. A partir de aquí hay teorías que varían, pero es muy posible que Elorduy se confiara en exceso creyendo que no obtendría problema alguno para adquirirlas, por lo que espero prácticamente hasta el final de su estancia en las islas británicas para cumplir con lo encomendado por su club.
Cuando Elorduy fue a comprar esas 50 equipaciones del Blackburn, con la intención de que se bordara después el escudo del Athletic Club en su lugar, se encontró con que no quedaban existencias. Elorduy se vio en el último día con el agua al cuello y con la posibilidad de volver con las manos vacías a Bilbao, por lo que siguió buscando sin éxito, hasta que encontró otra equipación bien diferente.
A Elorduy le ofrecieron 50 equipaciones completas del Southampton Football Club, en la misma ciudad portuaria de Southampton donde Elorduy se disponía a coger un ferry de vuelta a Bilbao. ¿Qué las diferenciaba?, pues que eran rojiblancas. Elorduy debió ver la luz o, simplemente, la desesperación por llevarse algo consigo le empujó a comprarlas sin pensarlo.
Cuando llegó a Bilbao y sin la certeza de que los nuevos colores fueran a gustar, entregó 25 de esas 50 equipaciones al Athletic y las otras, las guardó en casa de sus abuelos. Al Athletic le urgía la renovación de su vestimenta de partido, por lo que aceptó quedárselas y jugar su primer partido de rojiblanco en enero de 1910. Pese a que una parte de la afición se opuso al cambio y defendía seguir vistiendo sus tradicionales colores blanquiazules, mayoritariamente la acogida fue buena. Además, la buena calidad del tejido y que el rojo y el blanco también eran los colores de la bandera marítima del puerto de Bilbao, convencieron aún más a una directiva del Athletic Club, que acabaría adoptando esos colores como propios en noviembre de 1910, modificando incluso el color de su escudo, hasta entonces blanco y azul, por el rojo y blanco.
El club enviaría el resto de equipaciones al Athletic Club de Madrid, que para diferenciarse de su matriz bilbaína vestiría esas camisetas con pantalones azules.
Por su parte, el Athletic Club de Bilbao seguiría vistiendo pantalones negros, para no parecerse a la vestimenta completa del Southampton F.C. que vistió pantalones azules hasta 1950, momento en el que el club del sur de Inglaterra los cambiaría por pantalones negros.
Puede que un exceso de confianza a la hora de suponer que el último día podría obtener el encargo que le fue encomendado en su viaje o, un acto de atrevido y arriesgado, llevó a uno de los cambios más importantes y visibles de una de las entidades deportivas y centenarias más grandes del fútbol español.
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