Los videojuegos más polémicos de la historia: Mortal Kombat, Doom y GTA III.

Hubo un tiempo en el que los videojuegos eran vistos como algo inocente. Un entretenimiento menor, casi infantil. Hasta que llegaron tres títulos que se atrevieron a romper las reglas, precisamente, del juego: Mortal Kombat (1992), Doom (1993) y GTA III (2001)

Ellos no solo redefinieron cómo jugábamos, sino cómo la sociedad, los políticos y los medios entendían el videojuego. Cada uno fue señalado como una amenaza, un peligro, una puerta a la depravación juvenil… y, en el proceso, cambiaron el medio para siempre.


MORTAL KOMBAT (1992).

Tras el éxito de Street Figther II, nació la compañía Midway


Midway estaba decidida a presentar un videojuego de lucha que rivalizara directamente con el superventas de Konami. Para ello, ideó un videojuego innovador con un enfoque realista y muy sangriento. 

La apuesta de Midway era que el actor Jean-Claude Van Damme fuera la imagen de la portada y su personaje protagonista. Pero debido a derechos de imagen y el coste económico que supondría todo eso, al final se decidió por contratar actores desconocidos, los cuales interpretarían los movimientos de aquellos primeros luchadores del juego.

Para conseguir ese realismo tan innovador que prometían, digitalizaron cada movimiento de los actores y, en lo que respecta a los sonidos, los diseñaron y grabaron en estudio. La mezcla de movimientos y sonidos de esos famosos “Fatalities”, se convirtieron en sello cultural exclusivo de la marca.


El éxito de Mortal Kombat desde su estreno en 1992 fue rotundo. La recepción por parte de los jugadores fue imponente, vendiendo millones de copias domésticas y miles de máquinas recreativas arcades cargadas con el videojuego. Incluso SEGA se aprovechó del tirón.


Pero todo aquel éxito derivó rápidamente en una agria polémica social que enfrentó a padres con hijos, llegando hasta la política por su contenido violento y explícito. La preocupación de las familias llevó a la creación en 1994, por parte del gobierno norteamericano de la ESRB, el sistema de calificación por edades que sigue vigente a día de hoy y que, poco después inspiraría al PEGI europeo.

Esa polémica, que llenó titulares en medios sensacionalistas, impulsó aún más si cabe el éxito de lo que se convertiría en una franquicia gigantesca, con diferentes entregas y superproducciones de Hollywood. ¿Qué hay quién piensa que debería estar prohibido? Pues lo quiero, decíamos los jugones de entonces.

Mortal Kombat es considerado el título que cambio el cómo la industria se autorregula y cómo se debían comercializar los videojuegos dirigidos a un público adulto.

DOOM (1993).

Id Software desarrolló Doom como una evolución técnica y avanzada de Wolfenstein 3D. Los desarrolladores apostaron por una ambientación oscura y visceral, inspirada en el cine de terror y acción.


Doom, que tuvo un coste de desarrollo bajo, se viralizó rápidamente en PC, lanzándose como shareware, un tipo de modalidad de lanzamiento donde el primer episodio era gratuito, algo que logró maximizar su difusión. 

Tanto crítica como jugadores lo acogieron muy bien, destacando la revolución que supuso para el género shooter y la popularización del modding, que eran extensiones conocidas como mods y diseñadas por usuarios que aplicadas al juego original, permitían extender la vida útil del videojuego al compartirse de forma sencilla y… sobre todo, gratuita. Id Software vendió millones de copias, algo que le permitió expandir la franquicia.


Sin llegar a los niveles polémicos de Mortal Kombat, Doom suscitó debates y discusiones sobre violencia y censura, como por ejemplo en Alemania y algunos otros países, donde se revisaron versiones del juego.

GRAND THEFT AUTO III (2001).

Desarrollado por DMA Desing, futura Rockstar North, GTA III dio un salto en la serie al apostar por un mundo abierto, dentro de una ciudad recreada en 3D llamada Liberty City


En GTA III el jugador se encontraba con una libertad sin precedentes, misiones no lineales, exploración, narrativa variada y novedosa y, tal vez, lo que más enganchó al jugador: libertad moral de acción en un mundo virtual abierto. Un juego cargado de crítica social, humor satírico y una narrativa propia de grandes superproducciones.


Las ventas fueron un exitazo, tanto que se convirtió en el juego más vendido de 2001.

Pero, precisamente, esa libertad moral de movimientos en el juego que permitía robar coches, atacar y matar a transeúntes o hacer uso de la prostitución les llevó a Rockstar a tener problemas a nivel social y legal como: 

  • Censura y recalificaciones en algunos países como Australia, donde se mandó revisar su calificación y obligó por ley, a hacer cambios para permitir su venta. 
  • Demandas y acusaciones de influir a cometer crímenes. Tanto fue así, que en 2003 se presentó una demanda civil contra Rockstar por parte de una familia norteamericana, acusándoles de la influencia de GTA III en un tiroteo. Sus creadores tuvieron que enfrentarse a casos mediáticos de agresores que aludieron al videojuego, para justificar sus actos.
  • Debate público y legislativo. Políticos y familias se unieron para reclamar regularizaciones varias y responsabilidades a los creadores de este tipo de videojuegos, así como marcar una edad de acceso al mismo.

Mortal Kombat encendió la mecha moral y creó la necesidad de ratings; Doom reinventó la tecnología y la cultura del modding; Grand Theft Auto III transformó el videojuego en un medio adulto y globalmente polémico. 

Los tres, por distintos motivos, no solo vendieron millones, sino que obligaron a la industria y a la sociedad a replantear qué es juego, qué es violencia y cómo regularlo.



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